Origen de La Línea de la Concepción
La Línea de Gibraltar nace indudablemente como consecuencia de la pérdida de Gibraltar en 1704 cuando aquel mismo año el Rey Felipe V ordenaba al Marqués de Villadarias que pusiera sitio a dicha plaza para rendir a los ingleses que la habían ocupado sin estar en guerra con España. Fracasado este primer intento de recuperar la plaza, el ejército español levanta el asedio; sin embargo, a fin de vigilar el istmo y oponerse a una posible invasión del resto del territorio, establece una guarnición permanente en esta zona y crea el Gobierno Militar del Campo de Gibraltar. En 1713 se firma el Tratado de Utrecht, por el que España cede Gibraltar a Inglaterra.

En esta situación de vigilancia constante, en 1727 y 1779 Gibraltar es sitiada, con un resultado negativo para la causa de la corona española. Los ingleses, más fortalecidos que nunca, inician una política de expansionismo fuera de los límites de la fortaleza, pero son pronto llamados al orden por el gobierno español. España recurre a una medida de singular importancia: la construcción de una plaza fuerte, la Línea de Gibraltar, constituida por el fuerte de Santa Bárbara, Plaza de Armas de San Benito, Santa Mariana, trozos de banquetas, caminos cubiertos y bastiones juntamente con el fuerte de San Felipe (1731-1810).
Las fortalezas de la Línea de Gibraltar continuarían intactas durante 20 años, cerrando toda comunicación con Gibraltar. En estas circunstancias se produce la invasión de la península Ibérica a principios del siglo XIX y entra Francia en guerra con Inglaterra. España firma una alianza de mutua defensa con Inglaterra, a fin de combatir a los franceses. Los ingleses no pierden el tiempo, y una de las primeras medidas que toman es la voladura de las fortificaciones españolas de La Línea, con el pretexto de que esta fortaleza podría caer en poder de los franceses.

La formación de la modesta aldea que con el tiempo habría de ser esta ciudad de La Línea de la Concepción comenzó con el cese de las hostilidades y la llegada de gentes venidas de pueblos próximos, bien a negociar o como aventureros.
Junto a estas ruinas fue estableciéndose un núcleo de viviendas muy modestas, construidas de madera, juncos y cañas, constituyéndose el cantón denominado Línea de Gibraltar, con una sola y corta calle a la que se denominó Real. Los habitantes de estas tierras pudieron dedicarse al comercio, industria, agricultura y siendo la pesca su principal riqueza.
Favorece el asentamiento de la población las cesiones de terreno que la autoridad militar realizaba a quienes desearan cultivarlos, junto al creciente comercio con Gibraltar, cuyo vecindario y guarnición se abastecían en gran parte de los productos de esta comarca y de su mano de obra, para las atenciones de su puerto y los trabajos en la ciudad. Esta aldea tuvo un rápido crecimiento y ya en 1869 sus moradores solicitaron la segregación del término municipal de San Roque.
El 17 de enero de 1870 se autoriza la segregación de San Roque y se le conceden los pastos, frutos, aprovechamiento y sus usos públicos comprendidos en el término jurisdiccional.
El 20 de julio de 1870 tiene lugar la constitución del Ayuntamiento como independiente del de San Roque, y el primer alcalde fue Don Lutgardo López Muñoz. En su primera sesión se aprobó por unanimidad el nombre de La Línea de la Concepción.